En el marco metodológico de cualquier tesis, hay un componente que suele omitirse o definirse al azar: el abordaje. Y sin embargo, es la decisión que determina cómo te acercas a tu evento de estudio. No qué investigas, sino cómo lo enfrentas.
Si el método es el camino que recorres, el abordaje es la actitud con la que lo caminas: si vas con ojos abiertos o con un mapa definido, si el recorrido lo decides tú o la comunidad estudiada, si describes lo que ves desde adentro o desde afuera.
En la Comprensión Holística de la Ciencia, propuesta por la Dra. Jacqueline Hurtado de Barrera, los abordajes no son etiquetas rígidas. Son criterios complementarios que el investigador combina conscientemente para construir una metodología coherente con su pregunta.
¿De dónde viene la palabra “abordaje”? 🧭
Etimológicamente, proviene de ad (hacia, cercanía) y borda (costado exterior de una embarcación). Abordar es trascender el borde para entrar en contacto con la realidad que queremos conocer. No es una metáfora cualquiera: el abordaje implica una intención, una dirección y una manera de aproximarse.
Esta definición es importante porque desmonta un error frecuente: pensar que el abordaje es solo sinónimo de “enfoque cualitativo” o “enfoque cuantitativo”. En la investigación holística eso no es suficiente, ni correcto.
Los tres criterios del abordaje
La metodología holística define los abordajes a partir de tres ejes que pueden combinarse entre sí. Ninguno es excluyente del otro.
1. Según el grado de estructuración: caológico vs. cosmológico 🔭
El abordaje caológico proviene de khaos (espacio abierto). Se trata de un acercamiento con mínima estructuración previa. El investigador suspende prejuicios y categorías preestablecidas para captar lo que emerge de la realidad. Es el abordaje adecuado cuando el evento no ha sido suficientemente estudiado, cuando se desconoce la cultura que se investiga, o cuando se buscan categorías emergentes que no existen en la literatura.
Ojo: caológico no significa improvisado. Requiere registros minuciosos, escucha activa y gran capacidad de observación.
El abordaje cosmológico parte de cosmos (orden). El investigador llega con un marco conceptual sólido, definiciones operacionales y teorías ya establecidas. Es el adecuado cuando el fenómeno está bien documentado y el objetivo es verificar si se presenta bajo condiciones específicas.
2. Según el nivel de participación: endógeno vs. exógeno 👥
El abordaje endógeno (o participativo) ocurre cuando la propia comunidad estudiada es parte activa del proceso. La inquietud de investigación surge desde adentro del grupo, y el investigador cumple un rol de facilitador. Es especialmente relevante en estudios de transformación social o intervención comunitaria.
El abordaje exógeno parte del interés del investigador. Los participantes aportan información sin necesariamente involucrarse en las decisiones metodológicas. Es el modelo más habitual en investigaciones descriptivas o analíticas con muestras amplias.
3. Según la perspectiva de interpretación: émic vs. étic 🔍
El abordaje émic centra la mirada en los investigados. El investigador busca comprender el evento desde el marco de referencia de las propias unidades de estudio: sus categorías, su lenguaje, su visión del mundo. Requiere empatía y lo que Hurtado llama epojé: poner entre paréntesis los propios juicios para ver la realidad como el otro la experimenta.
El abordaje étic opera desde el marco de referencia del investigador. El análisis se apoya en el lenguaje técnico y las categorías científicas del campo disciplinar, independientemente de si coinciden con lo que los participantes perciben de sí mismos.
¿Para qué sirve definir los abordajes?
La respuesta más directa: para no caer en la trampa de la dicotomía cualitativo/cuantitativo.
Durante décadas se asumió que si empezabas de forma caológica, no podías ser cosmológico después; o que lo caológico obligaba a ser émic y endógeno al mismo tiempo. La comprensión holística rompe eso con evidencia: los abordajes son continuos y combinables.
Esto significa que una investigación puede, por ejemplo, iniciar con un abordaje caológico para identificar categorías emergentes en un grupo comunitario (émic) y luego pasar a un abordaje cosmológico para medir cuantitativamente esas mismas categorías en una muestra más amplia (étic). No hay contradicción, hay diseño estratégico.
Definir los abordajes también tiene implicaciones directas en:
- La validez interna: El abordaje correcto garantiza que recolectas la información que tu pregunta realmente necesita. Un estudio sobre vivencias emocionales con abordaje étic mal aplicado distorsiona la realidad de los participantes.
- La selección de técnicas: El nivel de estructuración determina si usas instrumentos cerrados (escalas, cuestionarios) o técnicas abiertas (entrevistas no estructuradas, observación etnográfica).
- La ética del proceso: Decidir si los investigados participan activamente (endógeno) o solo proveen datos (exógeno) es una decisión que afecta la relación con las comunidades estudiadas.
¿Qué significa esto para tu tesis?
La pregunta que debes hacerte no es “¿mi tesis es cualitativa o cuantitativa?” sino tres preguntas más precisas:
- ¿Con cuánta estructura previa abordo el evento? → Caológico, cosmológico o una combinación en distintas fases.
- ¿Quién lidera el proceso investigativo? → ¿El investigador (exógeno) o la comunidad (endógeno)?
- ¿Desde qué perspectiva interpreto los datos? → ¿La mía como investigador (étic) o la de los participantes (émic)?
Las respuestas a estas tres preguntas definen tu abordaje metodológico y, desde ahí, la coherencia de todo el diseño.
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